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Desde la adolescencia me daba cuenta de que a la vez que vivía, el tiempo se iba y el espacio cambiaba al tanto que yo me entregaba a la vida. Deseaba robar al tiempo lo que el tiempo me quitaba y perpetuar lo que pasaba por mis ojos. Me costó, y aun me cuesta dominar el lenguaje el lenguaje fotográfico. Ha sido una sacudida intensa el ver el mundo a través del objetivo. Disfruto cómo cada persona tiene una forma muy suya de captar ese mundo. He aprendido mucho de ver como los demás hacían fotos, de asistir a exposiciones, de navegar por la red e introducirme dentro de los fotoblogs o portfolios. Dentro del campo de la fotografía tiendo a captar el detalle de la vida, la gente que me rodea y sobre todo el retrato. Yo entiendo este arte como una síntesis entre la pintura, la escultura, la poesía. Si se contemplan mis fotos, intento transmitir la visión que tengo del alma de la modelo y darle un aire personal y romántico, que inspire ternura, paz e intimidad.